Recientemente tuve el privilegio de asistir a una conferencia impartida por el Dr. Joseph O’Connor, uno de los padres del Coaching, co-fundador de la ICC (International Coaching Community), y autor de más de 16 libros, entre ellos «Introducción a la PNL», con más de 100,000 ejemplares vendidos.

Joseph desarrolló una breve exposición de un tema apasionante: El Coach como creador de la realidad. Sin llegar a abordar conceptos metafísicos como la materia y la energía, simplificó la posibilidad de modificar la realidad a un simple término: la elección. Está en nosotros, por tanto, elegir el camino de la creación de nuestra vida, o conformarnos con ser espectadores de una realidad existente.

¿Podemos crear nuestra propia realidad?  

El proceso de creación requiere modificar algunos aspectos internos que nos permitan comprender nuestras capacidades y alcances. En este punto encontramos el primer escollo, dado que los seres humanos llevamos escrito en nuestro código genético un elemento que dificulta nuestro desarrollo: la resistencia al cambio. Si bien cierta resistencia es buena, ofreciéndonos estabilidad y permitiendo predecir actuaciones futuras, en exceso nos limita la capacidad de adaptación y crecimiento. El miedo a no responder adecuadamente en un nuevo entorno provoca que inconscientemente evitemos cualquier circunstancia que nos aleje de nuestra zona de confort.

El cambio es algo natural en la vida, no obstante debemos aprender a gestionarlo.

Si nos abrimos a la posibilidad de cambio, si nos arriesgamos, comenzaremos a tomar conciencia de nuestra capacidad de crear. Es en ese momento cuando descubrimos que no todo es inamovible, que podemos encontrar alternativas, generar oportunidades, y que el camino lo marcamos nosotros.

Según O’Connor, para ser los protagonistas de nuestra propia historia, deberemos sortear otros tres obstáculos fundamentales:

  1. El engaño. Desgraciadamente vivimos en un mundo donde el engaño y la manipulación siguen utilizándose para múltiples fines. Estrategias mediáticas de distracción, reclamos publicitarios falsos o personas con elevada capacidad de sugestión que nos ofrecen la solución final de todos nuestros problemas.
  2. El autoengaño. No basta con prestar mayor atención a la realidad externa, ya que tenemos una gran capacidad para convencernos de que somos mejores que el otro, que tenemos la razón, que no estamos evadiendo, o que somos simples víctimas de todo lo que nos ocurre en la vida. Autoengañarnos es una forma de negar la realidad. A fin de cuentas, es más sencillo creer lo que más nos convenga.
  3. Las creencias. Desde el momento en que nacemos, iniciamos una recopilación de ideas, consejos y advertencias sobre el mundo que nos rodea. “La vida es así”, “no hagas esto”, “el dinero es…”, “los hombres/las mujeres son…”, etc. Conforme crecemos, muchas de estas ideas se acaban grabando en nuestro inconsciente y, quizás como forma de facilitar el acceso a tanta información, tendemos a generalizar y convertirlas en verdades.

 Estos tres factores nos llevan a contemplar una visión parcial de la realidad, y en consecuencia a generar falsas expectativas, que pueden traducirse en decepción, desengaño, o simplemente limiten nuestras posibilidades.

Desafortunadamente, muchas de las supuestas soluciones que proponen las técnicas de autoayuda o la publicidad con la que venden muchos procesos de desarrollo no han ayudado a mejorar nuestra visión de la realidad. Mensajes como: “conviértete en millonario instantáneamente”, “logra todos tus sueños (en un fin de semana)”, “consigue lo que quieres repitiéndolo mil veces” o “encuentra la fórmula de la felicidad” nos venden la vida perfecta, la mágica desaparición de nuestros problemas, prácticamente sin que tengamos que hacer nada.

Que quede claro que estoy a favor de la psicología positiva, de técnicas que favorezcan la motivación, y creo que una actitud orientada al logro tendrá mucha más fuerza que otra más negativa, pero no creo en recetas mágicas.

No nos engañemos. La vida, en ocasiones, no es un camino de rosas. La sociedad actual nos presiona cada vez más con ideas de cambio inmediato, soluciones rápidas y sin esfuerzo. Y sin trabajo, dedicación, constancia y ensayo y error, no podemos alcanzar nuestras metas.

Tengo la convicción de que podemos modificar nuestra actitud para resistir mejor las embestidas de la vida y para superar muchas situaciones difíciles, que somos capaces de transformar creencias que nos limitan en otras que nos abran nuevas posibilidades, y que a través de una visión clara de lo que queremos, una estrategia específica y una serie de acciones concretas nos estaremos acercando progresivamente al logro de nuestras metas. Estaremos, entonces, creando nuestra propia realidad.

 Alex Vidal

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